martes, 10 de septiembre de 2013

Capítulo 9: Adiós al amor.


The end...?
Capítulo 9: Adiós al amor.
BY ROSALINE:
— Hola –escuché a Tom.
Regresé a mirar y estaba cerrando la puerta de su habitación.
— ¿Por qué no estás durmiendo?
— No podía –dejé la chaqueta de Tom en la silla que estaba sentada y caminé hacia él -¿Qué pasó con Michel?
— Andreas y yo fuimos a hablar con la policía, el tío de Michel es policía. A Andreas y a mí nos hicieron todo tipo de preguntas, los policías ya llevan un buen tiempo buscando a Andy, especialmente a su padre Mr. Big.
— ¡Mierda! Esto está muy mal.
Ambos nos sentamos en su cama.
— ¿No tienes idea de donde podría estar Andy?
— No. Tal vez después me llame.
Tom y yo nos quedamos mirando y poco a poco nos acercamos y nos besamos, reaccioné muy tarde, Tom estaba sobre mí. Dejé de besar a Tom.
— Esto no debe estar pasando.
— Sólo tendrás esta oportunidad.
No sé cómo había logrado sentir algo por Tom, pero sé que somos muy incompatibles así que no quiero sufrir en un futuro no muy lejano.
— Tienes un ego realmente grande.
Tom me sonrió y se sentó correctamente.
— Estoy cansada, mejor iré a dormir.
— Okay.
Parecía que nada le importaba, sentí una punzada en el pecho al ver su expresión de poco interés, pero él es así, no se puede hacer nada yo no estoy para cambiar a una persona.
BY GEORG:
— Con cuidado –le dije a Katty.
Katty se recostó en la cama, estaba muy cansada y adolorida. También estaba estresada, no dejaba de decir lo difícil que se le haría organizar la boda con un brazo.
— Tranquila.
— ¡¿Es que acaso no entiendes?! En unas horas tengo que ir a hablar con el florista, ir a retirar las invitaciones, no sé qué maldito pastel escoger ¡El vestido! Mierda tengo que llamar al diseñador y decirle que tiene que hacer unos ajustes para que no se note.
Katty me aparto de la esquina de la cama y empezó a buscar su teléfono en la mesita de noche, estaba muy alterada, la dejé solo en la habitación cuando empezó a hablar por teléfono.
Me senté en el sofá, estaba molesto y cansado, pero no podía regresar a la habitación Katty estaba hablando por teléfono y encima estaba estresada y no  dudo que si entro empezaría a gritar como lo hizo hace un minuto.
Saqué mi teléfono del bolcillo de mi pantalón al sentirlo vibrar, era un número desconocido. Dude en contestar. Pero al final terminé contestando.
— ¿Hola?
— Hola ¡Georg! Soy Catrín ¿Qué tal si salimos?
— No lo sé Catrín, lo que pasó…
— Por eso quiero salir contigo, para hablar de lo que pasó, debemos aclarar unas cosas, debes estar confundido y por eso debemos hablar.
— OK. ¿Dónde nos vemos?
— ¿Qué tal si me vienes a recoger?
— En veinte minutos estoy por ahí.
— Nos vemos –cortó.
Volví a ponerme mi chaqueta y salí del apartamento. El enojo que tenía aún no pasaba, no entiendo por qué estoy tan molesto, todo esto también me estaba empezando a estresar.
***
— Me alegra que estés aquí conmigo –me dijo Catrín sujetando mi mano.
— Si… bueno… Catrín yo quiero hablar contigo.
— Entonces subamos a mi departamento y hablamos ahí, no creo que estés cómo aquí en tu auto.
— No lo sé.
— Georg, vamos –Catrín inmediatamente salió del auto y abrió la puerta del edificio donde vive.
Bajé del auto y la seguí hasta el sillón principal de su sala, nos sentamos y empezamos a hablar de cosas muy diferentes a las que había venido a hablar con ella.
— Entonces… ¿No quieres relajarte?
Sus manos empezaron a deslizarse por mi espalda, empecé a sentirme nervioso y excitado, esta chica es muy candente, en especial con el top color turquesa.
De pronto se sentó en mis piernas y empezó a moverse sobre mi entrepierna, la miré sorprendido y ella tenía una sonrisa de satisfacción bien dibujada en su rostro.
— No puedo Catrín.
Intente alejarla, pero ella se aferró a mi cuello.
— Relájate Georg, déjate llevar.
Me besó con fiereza, me quitó mi chaqueta y mi camisa en cuestión de segundos, nos levantamos del sofá sin dejar de besarnos y fuimos hasta su cama.
Las mantas y las almohadas tenían impregnado su aroma a miel, deslicé mis manos por todos su cuerpo y luego ambos nos encaminamos al camino del placer.
Al final del día me sentía el hombre más miserable del mundo. Nuevamente había engañado a mi futura esposa. Me odiaba por sentirme tan débil ante la tentación del cuerpo de una mujer.
Lo de Catrín y yo se fue empezando a convertir en costumbre, han pasado cinco días desde la vez que fui al departamento de Catrín a intentar detener las cosas, cinco días hemos estado frecuentando en habitaciones de diferentes hoteles.
Faltaban exactamente diecinueve días para mi boda y ahora ni siquiera estoy con mi novia, sino en una habitación de hotel con Catrín, ahora ni siquiera sé si quiero casarme o no.
BY BILL:
No dejaba de mirar por la ventana de mi habitación, quise llamarla por más de cien veces, pero creo que será mejor dejarla ir, ella sabe lo que quiere y yo no soy lo que ella quiere
— Deja de atormentarte y llámala –me insistió Rosaline.
— No lo voy a hacer, ella no volvió significa que…
—Significa que piensa que no la quieres, porque la dejaste y te recuerdo que ella no sabe dónde vives y no tiene tu número porque lo cambiaste al día siguiente que se te metió es estúpida idea en la cabeza.
— ¡Mierda! –Exclamé –Olvidé todo eso.
— ¡Hay, hombre!
***
— ¡Bill Kaulitz! –escuché a alguien gritar mi nombre y uno de mis apellidos, regresé a mirar y vi a Daniela parada en el portón de la casa.
— ¿Daniela?
— ¿Puedes decirle a los guardias que me dejen entrar?
— Ehm… sí… déjenla pasar.
Daniela los miró enojada y luego caminó hacia mí, me miraba muy enojada.
— ¿Cómo es que me encontraste?
— Rosaline me dijo…
— ¿Rosaline?
— La encontré en la policía cuando me llamaron a que les dijera todo lo que sé.
— Daniela yo…
— ¿Por qué hiciste eso? Si querías terminar conmigo, simplemente lo hubieras hecho y ya, no era necesario que desaparezcas de esta forma ¿Sabes lo preocupada que estaba? Cuando fui a tu antigua casa no había nada ¡Nada!
— Daniela escúchame, lo hice porque no quiero que te involucres en esto.
— No estoy involucrada por ti, por idioteces yo me involucré en mi pasado con gente como Andy y tú no tienes razones para sentirte culpable.
— Yo no sé qué va a pasar con todo eso, últimamente hemos estado recibiendo amenazas y la policía no puede localizar a Andy.
— ¿Y? Yo quiero estar contigo… aunque entenderé si tú no quieres, pero me lo hubieras dicho antes que no se me hace para nada gracioso estar…
La callé con un beso.
— Yo quiero estar contigo –le dije en cuanto dejé de besarla.
Ella sonrió.
— También vine porque Rosaline se fue con Andy.
— ¡¿Cómo?!
***
— Estábamos en la policía, ella se veía muy nerviosa. Creo que se sentía culpable por lo que pasó con Michel y por las amenazas que todos ustedes han recibido, en especial tu Tom –lo último lo dijo mirando a mi hermano –Le pregunté por Bill y entonces ella me dio la dirección de su casa, me dijo que tenía algo que hacer, ya que yo la noté muy extraña supuse que se relacionaba con Andy, ya que acabábamos de hablar de él… -se quedó callada por un instante.
— ¿Qué pasó? –le pregunté.
— ¿Qué te dijo Rosaline sobre Andy? –le preguntó mi hermano.
— Ella… ella me dijo que… que… Andy le había escrito un mensaje cuando ella había acabado de hablar con el tío de Michel.
— ¿Qué decía el mensaje?
— Que mataría a Michel si ella no va en su lugar.
— ¡Mierda! –Tom estaba molesto.
— ¿No te dijo nada más?
— Algo así como que se iban a ver en algún tipo de aeropuerto, creo que es del padre de Andy.
— Llamaré a Andreas. Bill ve por el auto –me dijo Tom.
Un par de guardaespaldas nos acompañaba en el auto, Tom dijo que sería mejor hablar con el oficial Raúl Torres, el tío de Michel.
Esto estaba realmente desastroso, no podría describir en que momento empezamos a tener problemas con una especie de pandilla de mafiosos, pero lo único de lo que estoy seguro es que no quiero que ninguno de nosotros salga perjudicado.
— ¿Ese no es Georg? –nos preguntó Daniela mientras miraba por la ventana.
— No creo que sea Georg… ¡Que mierda! está, está…. –Tom seguía con la mirada a Georg que estaba bajando de su auto con una chica, intenté ver bien a la chica, nuestro auto se estaba alejando de ellos así que se me complicaba.
— ¿Está con Catrín? –dijo Daniela que miraba por la ventanilla trasera al igual que Tom.
— ¿La conoces? –le pregunté.
— Es mi amiga ¿Crees que Tom esté con ella?
Tom me regresó a mirar.
— Yo si dije que es  muy temprano para que se case.
— ¡Cállate Tom!
Cuando llegamos a la casa de Andreas, él nos esperaba en la entrada con el tío de Michel, tres hombres y una mujer.
— Buena tardes –saludó Daniela a todos y nosotros hicimos lo mismo.
Daniela empezó a relatarles toda la historia, los detectives decidieron rastrear el teléfono de Rosaline para localizar el encuentro que tendrá con Andy.
Cuando localizaron a Rosaline dirigirse a casi afueras de la ciudad, llamaron refuerzos.
— Yo voy con ustedes –dijo Andreas.
— No, ustedes deben quedarse aquí –le dijo Raúl que se encargaba del rescate con la detective Pamela.
Todos subieron en autos diferentes y se marcharon.
— A la mierda yo voy por mi novia –dijo Andy y se subió a su auto, Tom también subió y me tocó hacer lo mismo, pero no dejé que Daniela haga lo mismo.
— NO puedes impedir que no vaya –me dijo mientras sujetaba la puerta.
— No te voy a dejar, no quiero que tu vida corra peligro.
— Eso es estúpido…
— ¿Podrían los dos dejar su conversación? Estoy perdiendo el rastro –nos dijo Andreas muy fastidiado.
No tuve más que otra que dejar que Daniela suba al auto.
BY KATTY:
— ¿Qué es lo que pasa con Georg? –le pregunté a Laura.
— ¿A qué te refieres con eso?
— Hace una hora discutimos y se fue enojado y ya van cinco días que se va así y no contesta el teléfono por un buen rato.
Me levanté del sofá y me miré al espejo, el vestido aun necesitaba unos ajustes, con el brazo que no tenía vendado cogí mi teléfono y marqué el número de Georg, me estresaba el que no conteste el teléfono.
— Hola, soy Georg, déjame tu mensaje si es algo importante te regreso la llamad…
— ¡Mierda! –corté la llamada enojada, ya era la quinta vez que me manda al buzón de voz.
Vi que Laura miraba a Catalina, sus miradas eran incómodas, sabía que algo me ocultaban, ellas sabían algo que yo no.
— Ok ya. Díganme qué es lo que sucede… -vi que no tenían intensiones de decírmelo –Sí el vestido con los nuevos ajustes se ve mal, pues díganmelo, no hay ningún problema puedo volver a…
— Georg no te contesta porque te engaña –me dijo Catalina.
— ¿Qué?

No hay comentarios:

Publicar un comentario