The end...?
Capítulo 9: Adiós al amor.
BY ROSALINE:
— Hola –escuché a Tom.
Regresé a mirar y estaba cerrando la puerta
de su habitación.
— ¿Por qué no estás durmiendo?
— No podía –dejé la chaqueta de Tom en la
silla que estaba sentada y caminé hacia él -¿Qué pasó con Michel?
— Andreas y yo fuimos a hablar con la
policía, el tío de Michel es policía. A Andreas y a mí nos hicieron todo tipo
de preguntas, los policías ya llevan un buen tiempo buscando a Andy,
especialmente a su padre Mr. Big.
— ¡Mierda! Esto está muy mal.
Ambos nos sentamos en su cama.
— ¿No tienes idea de donde podría estar
Andy?
— No. Tal vez después me llame.
Tom y yo nos quedamos mirando y poco a poco
nos acercamos y nos besamos, reaccioné muy tarde, Tom estaba sobre mí. Dejé de
besar a Tom.
— Esto no debe estar pasando.
— Sólo tendrás esta oportunidad.
No sé cómo había logrado sentir algo por
Tom, pero sé que somos muy incompatibles así que no quiero sufrir en un futuro
no muy lejano.
— Tienes un ego realmente grande.
Tom me sonrió y se sentó correctamente.
— Estoy cansada, mejor iré a dormir.
— Okay.
Parecía que nada le importaba, sentí una
punzada en el pecho al ver su expresión de poco interés, pero él es así, no se
puede hacer nada yo no estoy para cambiar a una persona.
BY GEORG:
— Con cuidado –le dije a Katty.
Katty se recostó en la cama, estaba muy
cansada y adolorida. También estaba estresada, no dejaba de decir lo difícil
que se le haría organizar la boda con un brazo.
— Tranquila.
— ¡¿Es que acaso no entiendes?! En unas
horas tengo que ir a hablar con el florista, ir a retirar las invitaciones, no
sé qué maldito pastel escoger ¡El vestido! Mierda tengo que llamar al diseñador
y decirle que tiene que hacer unos ajustes para que no se note.
Katty me aparto de la esquina de la cama y
empezó a buscar su teléfono en la mesita de noche, estaba muy alterada, la dejé
solo en la habitación cuando empezó a hablar por teléfono.
Me senté en el sofá, estaba molesto y
cansado, pero no podía regresar a la habitación Katty estaba hablando por teléfono
y encima estaba estresada y no dudo que
si entro empezaría a gritar como lo hizo hace un minuto.
Saqué mi teléfono del bolcillo de mi
pantalón al sentirlo vibrar, era un número desconocido. Dude en contestar. Pero
al final terminé contestando.
— ¿Hola?
— Hola
¡Georg! Soy Catrín ¿Qué tal si salimos?
— No lo sé Catrín, lo que pasó…
— Por
eso quiero salir contigo, para hablar de lo que pasó, debemos aclarar unas
cosas, debes estar confundido y por eso debemos hablar.
— OK. ¿Dónde nos vemos?
— ¿Qué
tal si me vienes a recoger?
— En veinte minutos estoy por ahí.
— Nos
vemos –cortó.
Volví a ponerme mi chaqueta y salí del
apartamento. El enojo que tenía aún no pasaba, no entiendo por qué estoy tan
molesto, todo esto también me estaba empezando a estresar.
***
— Me alegra que estés aquí conmigo –me dijo
Catrín sujetando mi mano.
— Si… bueno… Catrín yo quiero hablar
contigo.
— Entonces subamos a mi departamento y
hablamos ahí, no creo que estés cómo aquí en tu auto.
— No lo sé.
— Georg, vamos –Catrín inmediatamente salió
del auto y abrió la puerta del edificio donde vive.
Bajé del auto y la seguí hasta el sillón
principal de su sala, nos sentamos y empezamos a hablar de cosas muy diferentes
a las que había venido a hablar con ella.
— Entonces… ¿No quieres relajarte?
Sus manos empezaron a deslizarse por mi
espalda, empecé a sentirme nervioso y excitado, esta chica es muy candente, en
especial con el top color turquesa.
De pronto se sentó en mis piernas y empezó
a moverse sobre mi entrepierna, la miré sorprendido y ella tenía una sonrisa de
satisfacción bien dibujada en su rostro.
— No puedo Catrín.
Intente alejarla, pero ella se aferró a mi
cuello.
— Relájate Georg, déjate llevar.
Me besó con fiereza, me quitó mi chaqueta y
mi camisa en cuestión de segundos, nos levantamos del sofá sin dejar de
besarnos y fuimos hasta su cama.
Las mantas y las almohadas tenían
impregnado su aroma a miel, deslicé mis manos por todos su cuerpo y luego ambos
nos encaminamos al camino del placer.
Al final del día me sentía el hombre más
miserable del mundo. Nuevamente había engañado a mi futura esposa. Me odiaba
por sentirme tan débil ante la tentación del cuerpo de una mujer.
Lo de Catrín y yo se fue empezando a
convertir en costumbre, han pasado cinco días desde la vez que fui al
departamento de Catrín a intentar detener las cosas, cinco días hemos estado
frecuentando en habitaciones de diferentes hoteles.
Faltaban exactamente diecinueve días para
mi boda y ahora ni siquiera estoy con mi novia, sino en una habitación de hotel
con Catrín, ahora ni siquiera sé si quiero casarme o no.
BY BILL:
No dejaba de mirar por la ventana de mi
habitación, quise llamarla por más de cien veces, pero creo que será mejor
dejarla ir, ella sabe lo que quiere y yo no soy lo que ella quiere
— Deja de atormentarte y llámala –me
insistió Rosaline.
— No lo voy a hacer, ella no volvió
significa que…
—Significa que piensa que no la quieres,
porque la dejaste y te recuerdo que ella no sabe dónde vives y no tiene tu
número porque lo cambiaste al día siguiente que se te metió es estúpida idea en
la cabeza.
— ¡Mierda! –Exclamé –Olvidé todo eso.
— ¡Hay, hombre!
***
— ¡Bill Kaulitz! –escuché a alguien gritar
mi nombre y uno de mis apellidos, regresé a mirar y vi a Daniela parada en el portón
de la casa.
— ¿Daniela?
— ¿Puedes decirle a los guardias que me
dejen entrar?
— Ehm… sí… déjenla pasar.
Daniela los miró enojada y luego caminó
hacia mí, me miraba muy enojada.
— ¿Cómo es que me encontraste?
— Rosaline me dijo…
— ¿Rosaline?
— La encontré en la policía cuando me
llamaron a que les dijera todo lo que sé.
— Daniela yo…
— ¿Por qué hiciste eso? Si querías terminar
conmigo, simplemente lo hubieras hecho y ya, no era necesario que desaparezcas
de esta forma ¿Sabes lo preocupada que estaba? Cuando fui a tu antigua casa no
había nada ¡Nada!
— Daniela escúchame, lo hice porque no
quiero que te involucres en esto.
— No estoy involucrada por ti, por idioteces
yo me involucré en mi pasado con gente como Andy y tú no tienes razones para
sentirte culpable.
— Yo no sé qué va a pasar con todo eso,
últimamente hemos estado recibiendo amenazas y la policía no puede localizar a
Andy.
— ¿Y? Yo quiero estar contigo… aunque
entenderé si tú no quieres, pero me lo hubieras dicho antes que no se me hace
para nada gracioso estar…
La callé con un beso.
— Yo quiero estar contigo –le dije en
cuanto dejé de besarla.
Ella sonrió.
— También vine porque Rosaline se fue con
Andy.
— ¡¿Cómo?!
***
— Estábamos en la policía, ella se veía muy
nerviosa. Creo que se sentía culpable por lo que pasó con Michel y por las
amenazas que todos ustedes han recibido, en especial tu Tom –lo último lo dijo
mirando a mi hermano –Le pregunté por Bill y entonces ella me dio la dirección
de su casa, me dijo que tenía algo que hacer, ya que yo la noté muy extraña supuse
que se relacionaba con Andy, ya que acabábamos de hablar de él… -se quedó
callada por un instante.
— ¿Qué pasó? –le pregunté.
— ¿Qué te dijo Rosaline sobre Andy? –le
preguntó mi hermano.
— Ella… ella me dijo que… que… Andy le
había escrito un mensaje cuando ella había acabado de hablar con el tío de
Michel.
— ¿Qué decía el mensaje?
— Que mataría a Michel si ella no va en su
lugar.
— ¡Mierda! –Tom estaba molesto.
— ¿No te dijo nada más?
— Algo así como que se iban a ver en algún
tipo de aeropuerto, creo que es del padre de Andy.
— Llamaré a Andreas. Bill ve por el auto
–me dijo Tom.
Un par de guardaespaldas nos acompañaba en
el auto, Tom dijo que sería mejor hablar con el oficial Raúl Torres, el tío de
Michel.
Esto estaba realmente desastroso, no podría
describir en que momento empezamos a tener problemas con una especie de
pandilla de mafiosos, pero lo único de lo que estoy seguro es que no quiero que
ninguno de nosotros salga perjudicado.
— ¿Ese no es Georg? –nos preguntó Daniela
mientras miraba por la ventana.
— No creo que sea Georg… ¡Que mierda! está,
está…. –Tom seguía con la mirada a Georg que estaba bajando de su auto con una
chica, intenté ver bien a la chica, nuestro auto se estaba alejando de ellos
así que se me complicaba.
— ¿Está con Catrín? –dijo Daniela que
miraba por la ventanilla trasera al igual que Tom.
— ¿La conoces? –le pregunté.
— Es mi amiga ¿Crees que Tom esté con ella?
Tom me regresó a mirar.
— Yo si dije que es muy temprano para que se case.
— ¡Cállate Tom!
Cuando llegamos a la casa de Andreas, él
nos esperaba en la entrada con el tío de Michel, tres hombres y una mujer.
— Buena tardes –saludó Daniela a todos y
nosotros hicimos lo mismo.
Daniela empezó a relatarles toda la
historia, los detectives decidieron rastrear el teléfono de Rosaline para
localizar el encuentro que tendrá con Andy.
Cuando localizaron a Rosaline dirigirse a
casi afueras de la ciudad, llamaron refuerzos.
— Yo voy con ustedes –dijo Andreas.
— No, ustedes deben quedarse aquí –le dijo
Raúl que se encargaba del rescate con la detective Pamela.
Todos subieron en autos diferentes y se
marcharon.
— A la mierda yo voy por mi novia –dijo
Andy y se subió a su auto, Tom también subió y me tocó hacer lo mismo, pero no
dejé que Daniela haga lo mismo.
— NO puedes impedir que no vaya –me dijo
mientras sujetaba la puerta.
— No te voy a dejar, no quiero que tu vida
corra peligro.
— Eso es estúpido…
— ¿Podrían los dos dejar su conversación?
Estoy perdiendo el rastro –nos dijo Andreas muy fastidiado.
No tuve más que otra que dejar que Daniela
suba al auto.
BY KATTY:
— ¿Qué es lo que pasa con Georg? –le
pregunté a Laura.
— ¿A qué te refieres con eso?
— Hace una hora discutimos y se fue enojado
y ya van cinco días que se va así y no contesta el teléfono por un buen rato.
Me levanté del sofá y me miré al espejo, el
vestido aun necesitaba unos ajustes, con el brazo que no tenía vendado cogí mi
teléfono y marqué el número de Georg, me estresaba el que no conteste el
teléfono.
— Hola,
soy Georg, déjame tu mensaje si es algo importante te regreso la llamad…
— ¡Mierda! –corté la llamada enojada, ya
era la quinta vez que me manda al buzón de voz.
Vi que Laura miraba a Catalina, sus miradas
eran incómodas, sabía que algo me ocultaban, ellas sabían algo que yo no.
— Ok ya. Díganme qué es lo que sucede… -vi
que no tenían intensiones de decírmelo –Sí el vestido con los nuevos ajustes se
ve mal, pues díganmelo, no hay ningún problema puedo volver a…
— Georg no te contesta porque te engaña –me
dijo Catalina.
— ¿Qué?
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