The end...?
Capítulo
5:
BY TOM:
— Deja de ser tan obstinante –me dijo
enojada. Y debería, yo no he hecho nada más que tartamudear.
— Rosaline, yo sólo te quiero ayudar –sujeté
su mano.
— Yo no quiero sexo contigo, si lo hubiera
querido la misma noche que te conocí habríamos tenido algo tu y yo.
— Bueno gracias, por lo que me toca.
— No es que quiera decir que no me atraes,
lo que quiero decir es que, me gustas, me gustas tanto que no quiero herirte.
— ¿Herirme a mí?
— Estoy rodeada por malas amistades… y no
lo sé no quiero incluirte en nada malo.
— ¿Qué tal si hacemos esto? Mañana te
acompañaré a buscar a tu madre y estarás bien y yo también.
La pegué a mi costado izquierdo y la abracé
por un instante.
BY GUSTAV:
Un tono… dos tonos… tres tonos… cuatro tonos…
Estaba a punto de colgar cuando escuché su
voz.
— ¿Hola?
— Hola Pame… soy Gustav.
— ¡Ah!
Hola Gustav ¿Cómo estás?
— Bien, en unas horas me dejaran regresar a
casa.
— ¡Qué
buena noticia! No sabes cuánto me alegra oír eso.
— Gracias, he estado pensando si… bueno,
cuando salga del hospital me gustaría salir contigo. ¿Qué te parece?
— Oh,
Gustav, eso suena muy interesante, me encantaría salir contigo ¿Cuándo nos
vemos?
— ¿Qué tal mañana? En el Restaurante “Sled”
a las ocho de la noche.
— Está
bien, hasta mañana.
— Hasta mañana Pame.
A continuación escuché el tono de teléfono,
sentía un hormigueo en mi cuerpo, estaba emocionado por la cita con Pame.
— ¡Hola Gus! –miré y era Bill.
— ¡Valla! Te adelantaste son las 10 de la mañana.
— Acabo de hablar con Daniela, no la he
visto desde anoche cuando la dejé en su casa.
— La chica fue a una fiesta y al siguiente
día no fue a su casa ¿No crees que debería explicárselo a su familia? –dije
como si yo fuese el padre de Bill.
— Tienes razón.
Se sentó junto a mí y luego se cruzó de
brazos.
— Por cierto ¿Qué paso con Pame? ¿Así se
llama?
— Sí, Pame. La invité a salir.
— Por cierto ¿Por qué estaba ella aquí?
— Uhm me dijo que se había fracturado la
muñeca cambiando un sofá… me dijo que suele frecuentar accidentes.
— ¡Oh! Una chica problema.
Cuando llegó el medo día me dieron de alta,
Bill me ayudó con mi maleta que llevaba algo de ropa y unas cosas más para
entretenerme, cuando estuvimos a punto de subir al auto fuimos rodeados por
algunos paparazzis también reporteros de farándula.
— ¡Gustav! ¡Gustav! –los camarógrafos no
dejaban de llamarme para tomarme fotografías.
— ¡Gustav! ¡Tus fans estaban muy
preocupadas! ¿Tienes algo que decirles?
— ¡Muchas gracias! –Dije mirando a la
cámara – Gracias por su apoyo, como siempre son las mejores.
Un guardaespaldas aparto a los periodistas y
camarógrafos para que yo pueda subir al auto de Bill y este nos siguió en otro
auto.
— ¿Les han tomado fotos a Daniela y a ti?
— No hasta ahora, pero conociéndolos no
tardaran.
El camino hacia casa estaba largo, una
media hora, a los chicos siempre les ha gustado vivir lejos de la prensa para
no ser invadidos a cada instante de preguntas, además ellos quieren privacidad,
especialmente ahora que tienen a alguien en sus vidas.
Cuando llegamos Bill me dejó en la entrada
de la casa, él tenía que ver a Daniela o el chico moriría. Yo en cambio fui
recibido por mi mascota y las mascotas de los chicos.
— ¡Hola! ¿Me extrañaste? –Dije acariciando
la cabeza del can.
Los demás no dejaban de ladrar y saltar.
— ¡Estos sí que se parecen a Bill! –escuché
a Katty.
— ¡Katty! –Dije asustado, no la vi llegar
-¿Cómo estás?
— Bien Gusty, al igual que tu –apretó mis
mejillas con sus manos.
— Vine a saludarte, Georg está en la sala,
yo tengo que irme.
— ¿Dónde está Tom?
— Hace rato llego con… con… con Rosalinda y
pues fueron a su habitación.
— Ese chico no pude dejar la cama –dije.
— ¡Ajá! –dijo sonriente. Esta chica es
fantástica es como uno más de nosotros, pero en versión femenina –Me tengo que
ir. Adiós Gusty, ten más cuidado –dijo y cerró la puerta.
Caminé cuidadosamente hasta la sala, ahí
encontré a Georg mirando por la ventana.
— Tranquilo sólo se fue por unas horas, no
se fue para toda la vida –dije y el me miró.
— Eso es lo que temo –dijo, traía mala
cara.
— ¿Pasó algo?
Negó con la cabeza mirando al piso y luego
metió sus manos a los bolsillos delanteros de su pantalón.
— ¿Ya te sientes mejor?
— Tengo algunas molestias, pero sí, estoy
bien.
— Bill me contó que estabas muy feliz en el
hospital.
— ¿Te contó sobre Pamela?
— Sí.
Ambos nos dimos un abrazo y luego nos
sentamos en el sofá frente al televisor, cuanto había extrañado a esta gran
pantalla. Así que inmediatamente la encendí y empecé a buscar algo entretenido
que ver.
— Al parecer Tom y Ría terminaron.
— Sí, Katty me contó que ahora está con
Rosaline en su habitación.
— Tal vez esa relación no sea la única que
termine.
Lo regresé a mirar.
— ¿Den qué hablas? ¿Katty hizo algo?
¡¿Canceló la boda?!
— ¡No! Ella nunca me haría algo.
Lo quedé mirando, esperaba que no fuera lo
que me estoy imaginando, pero inmediatamente al ver la expresión de mi amigo
mis ojos se abrieron.
— ¿Qué hiciste?
— No… no me juzgues Gustav.
Llevé una de mis manos a mi rostro y lo
sobe con brusquedad. Me sorprendía saber esto, Georg ama a Katty y nuca haría
algo para herirla.
— ¿Ella ya lo sabe?
Él negó con la cabeza.
— No… no… no sé qué hacer.
— Tal vez estás confundido. La boda debe
estarte presionando.
— ¿Puede ser eso?
— Puede que sí y puede que no.
BY TOM:
— ¿Y…..? –Dijo alargando esa letra -¿Qué
tal si vamos por algo de comer?
— Bien, le diré a mi hermano y a los otros
chicos. De hecho tengo a alguien a quien presentarte.
— ¿Otra ex novia?
Negué mientras reía.
— No, es un gran amigo. Andreas.
— ¿Bill y tus amigos llevarás a sus novias?
— Sí ¿Por qué?
— Porque no me gustaría ser la única mujer
entre tanta hormona.
— ¡Ja! –Empecé a reír y ella me miraba
mostrando una gran sonrisa.
BY BILL:
Saqué mi teléfono del bolcillo de mi
chaqueta, era un mensaje de Tom, lo leí y volví a recostarme en mi asiento,
para mirar a Daniela.
— Y desde lo que pasó vivo con mi abuela.
— Tu abuela me pareció una señora
encantadora.
— Es una santa –sonrió.
Vi que los dos tíos de Daniela salían de su
casa, uno hablaba por teléfono y el otro miraba a todas partes mientras
ocultaba algo dentro de su chaqueta.
— Tus tíos… parecen ser muy protectores.
— Ehm sí, perdónalos, son muy
sobreprotectores, por su trabajo.
— ¿Trabajo?
— Son… son algo así como guardaespaldas.
— ¡Ah!
Ambos subieron a un auto negro con las
ventanas obscuras, salieron de la residencia a una gran velocidad.
Miré a Daniela y tenía sus ojos cerrados,
estábamos los dos dentro de mi auto. Ella no quería entrar y yo no me quería
ir.
— ¿Y qué tal se siente tener un gemelo?
— Te acostumbras al ver a alguien igual a
ti todos los días, es como tener un espejo junto a ti.
— ¡Ja!
Empezó a reír.
— Tom es diferente a ti.
— Sí, soy más guapo.
Se acercó a mí y me besó.
— No me refiero a eso… sino que al ver a
Tom, veo frescura, diversión excesiva, una persona muy divertida, mucho, en
cambio al verte a ti, veo tranquilidad, que piensas las cosas dos veces antes
de hacerlas, amor.
— Algunas veces suele ser Tom quien piensa
mejor que yo… las apariencias engañan.
— Tienes razón. Como yo… cualquiera diría
niña consentida y rica.
— Yo no… yo diría niña guapa y sensual.
— ¡Ja, ja!
La abracé, estaba a punto de anochecer, nos
habíamos pasado la tarde charlando sobre nuestras vidas, de hecho nos contamos
cada experiencia que hemos vivido.
— ¿Crees que le agrado a tu hermano?
— Sí, de hecho él y su creo que novia van a
salir esta noche, también irán otros amigos con sus novias.
— ¿Gustav va a ir?
— No, está muy cansado.
Cuando iba a encender el auto, entró el
auto de sus tíos, una de las ventanas estaba rota y el auto tenía varios
rayados. Danny no lo vio porque no pasaron junto a ella sino que giraron por mi
lado para poder estacionarse al fondo de la casa.
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